
Luz del Carmen Vilchis Esquivel
Nació en Michoacán, México el 14 de enero de 1905. Aprendió grabado a los quince años en la Academia de San Carlos con Emiliano Valadéz y continuó en la Escuela al Aire Libre junto a Francisco Díaz de León desplegando su maestría técnica con la madera y el linóleo al aguafuerte, por lo que pronto se inició en la docencia. Su primera exposición la presentó a los 24 años y en 1937 participó en su primera muestra colectiva de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) en el Palacio de Bellas Artes.
Fue Director de la Academia de San Carlos en dos periodos (1942-1944 y 1945-1949) durante los cuales demostró gran probidad y benignidad continuando su quehacer artístico con gran empeño por publicar compilaciones de estampa. En su calidad de experto escribió «El grabado a la madera negra» para los Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Fundó la Sociedad Mexicana de Grabadores y en fue docente en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda (ENPEG) donde se consideró director vitalicio; entre sus alumnos estuvieron destacados grabadores como Federico Cantú, Abelardo Ávila, Francisco Moreno Capdevila y Carlos García. Fue un sobresaliente maestro del buril legando maderas, linóleos, aguafuertes, mezzotintas y puntas secas que se conjuntaron en la obra “El grabado en lámina en la Academia de San Carlos durante el siglo XIX”. En importantes recintos en todo el mundo se encuentran colecciones de sus obras destacando la Biblioteca del Congreso de Norteamérica. Falleció el 3 de septiembre de 1961 en la Ciudad de México.
Carlos Alvarado Lang es uno de los nombres que, en las artes mexicanas, especialmente en la Academia de San Carlos, se considera referente histórico importante porque en su trayectoria heredó dos modelos significativos.
Por un lado, el ejemplo de un Director que buscó siempre el desarrollo de la escuela dentro de las posibilidades y recursos de que dispuso en su momento; trabajó por las mejores causas de la academia y demostró su viabilidad en la actividad docente. De una personalidad noble y fuerte, hizo del ejercicio de autoridad una forma de desempeñarse a favor de la comunidad de su Escuela, hablan de ello los textos y testimonios de quienes le conocieron y fueron objeto de su generosidad y honorable presencia. Carlos Alvarado Lang dio con sus actos, testimonio del deber ser como cabeza de una institución, ubicó en las actividades sustantivas de la educación universitaria: docencia, investigación y extensión de la cultura, todas y cada una de las manifestaciones artísticas de la Academia de San Carlos, nunca se permitió desdeñar profesores ni alumnos, tendencias ni formas de pensar. Es tal vez por ello que en varias ocasiones fue distinguido con la responsabilidad de Dirección de la Escuela e hizo lo propio con La Esmeralda.
En otro tenor, pero con similar probidad y sentido, está el artista, Carlos Alvarado Lang, maestro grabador, formador de generaciones de estudiantes que han destacado por su dominio del oficio, su calidad técnica y claridad conceptual, herederos de una legítima vocación por la estampa. Investigador incansable, el maestro Alvarado Lang nunca dejó de experimentar con las técnicas, herramientas y materiales y los dominó todos hasta el punto de modificarlos en beneficio del aspecto artístico.
Su idea de la representación tuvo siempre un denominador común, el dibujo, actividad que le perteneció por derecho propio, por la enorme disciplina con la que se dedicó a ejecutarlo desde un talento innato. Las cualidades técnicas acompañadas de la profunda conciencia sobre su momento y su época han heredado a la humanidad un importante acervo de creaciones que, sin imitar las tendencias europeas que le motivaron y abrieron al mundo de la estampa, constituyen en un estilo personal, un aporte excepcional a la estampa mexicana del siglo pasado.
Carlos Alvarado Lang permanece en la fuerza, perfección y delicadeza de la obra que compila la Academia de San Carlos y sirve a las jóvenes generaciones para comprender los antecedentes de su momento, y los precedentes de maestros como José Clemente Orozco, Francisco Goitia, Federico Cantú, Francisco Moreno Capdevila o Jesús Martínez. Este es un breve homenaje a tan ilustre grabador y maestro.